domingo, 28 de junio de 2020
De 30 familias canarias y otras historias ibéricas en Matanzas
domingo, 21 de junio de 2020
domingo, 14 de junio de 2020
Familia Carnot: más allá de las lisonjas
La próxima vez que transite por la barriada de Versalles, en la ciudad de Matanzas, fíjese en un pequeño parque de diversiones a la bajada del Puente de la Concordia o Puente de Versalles, como le conocen los locales. Este parque se llama Armando Carnot, en honor al tan insigne y querido matancero.
Sin embargo, hoy quiero referirme a alguien que con el paso de los años ha quedado olvidado. Y me refiero a su padre Alfredo Carnot.
domingo, 7 de junio de 2020
La Empresa: mucho más que un colegio matancero
Si se observa con detenimiento la historia de Matanzas durante el siglo XIX no es difícil entender que existe un desarrollo económico paralelo al desarrollo socio- cultural de una clase dominante y eminentemente azucarera.
La llegada de la imprenta a Matanzas en 1813, fue el incentivo infraestructural para el desarrollo paulatino de las letras y la cultura. Por otra parte, el establecimiento de la Diputación Patriótica para el año 1827, significó el asentamiento de una organización que velará por los intereses económicos.
domingo, 31 de mayo de 2020
Requiem por Byrne y Acosta
| Bonifacio Byrne Imagen tomada de http://www.radio26.cu/media/2017/03/260px-Bonifacio_Byrne.jpg |
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| Imagen tomada del libro de Adolfo Dollero |
Matanzas, ciudad de poetas. No por gusto te has ganado ese epíteto. Quiso la casualidad o el destino que fueras la cuna de dos de nuestros Poetas Nacionales.
Bonifacio Byrne Puñales y Agustín Acosta Bello, son dos poetas distantes cronológicamente pero unidos de corazón por varias causas. En primer lugar ambos son matanceros, los dos oriundos del barrio Pueblo Nuevo y los dos cantaron a la bandera cubana.
domingo, 24 de mayo de 2020
Avatares de una biblioteca
La Biblioteca "Gener y Del Monte" se encuentra ubicada en la ciudad de Matanzas. En la actualidad, está situada en una de las calles más céntricas, frente al Parque de La Libertad y constituye una de las edificaciones más atractivas del centro histórico de la urbe.
Al año siguiente de establecerse la Diputación Patriótica era interés primordial la creación de una biblioteca pública en la ciudad, para esto fue necesario el empeño de José Agustín de Ibarra, Juan Bautista Ponce y Domingo Lamadriz –todos miembros de la diputación matancera-. Además la localidad debe agradecer al prestigio de personalidades como Tomás Gener y Domingo del Monte, – a mi juicio- mecenas del territorio yumurino, que sin haber nacido en Matanzas hicieron posible este empeño y convirtieron la ciudad en un lugar de gente culta.
La Biblioteca Pública de la ciudad de Matanzas, es el resultado del trabajo y la constancia de personas ilustres. Fue el presidente de esta Diputación Patriótica, José Agustín de Ibarra, quien propuso la creación de una biblioteca. La fecha de su fundación se remonta al 4 de julio de 1833, inicialmente se había ubicado en la residencia del bibliotecario y contaba en ese momento con un fondo inicial de 635 volúmenes. Sin embargo este proyecto estuvo obstaculizado durante algunos años por la falta de un local apropiado, situación que se solucionó a principios de 1835 gracias a los notables esfuerzos de los ya mencionados Tomás Gener y Domingo Del Monte.
El periódico La Aurora de Matanzas recoge el acontecimiento en su edición del 8 de febrero de 1835 (…) “Nuestra Diputación Patriótica concibió desde mil ochocientos veinte y ocho el proyecto de establecer una biblioteca pública (…) hasta que al fin ha logrado realizarse (…) el domingo 8 del corriente merced a la actividad y celo de (…) don Tomás Gener”. (La Aurora, 10 de febrero de 1835)
La segunda de las tres bibliotecas públicas, fundadas en el período colonial cubano, abrió sus puertas al público como resultado de la perseverancia y voluntad de intelectuales y personalidades de la ciudad de Matanzas pero cerró el 19 de febrero, a sólo 11 días de su apertura, debido a las férreas políticas del Capitán General de la Isla, Miguel Tacón, quien no vio con buenos ojos la creación de una biblioteca pública sin el consentimiento de su gobierno y el de España.
El 12 de marzo de 1835 reanudó sus funciones la Biblioteca de Matanzas, y permaneció abierta durante 16 años para ofrecer sus servicios a un limitado círculo de lectores de clase acomodada.
En 1851, la construcción de un nuevo edificio para el ayuntamiento matancero repercutió en el desalojo de la biblioteca del local que había ocupado hasta esa fecha. Los libros fueron trasladados hacia la residencia del Regidor Don Blas de la Cruz, y la ciudad de Matanzas quedaría nuevamente sin biblioteca por espacio de 13 años.
La biblioteca reabrió en 1864 y por poco tiempo pues en el año 1868, se produce el estallido independentista que dio inicio a la Guerra de los Diez Años, estos acontecimientos nublaron una vez más el normal desarrollo de la institución.
Después de las guerras de 1868 y 1895, un nuevo plan de reapertura de la biblioteca fue puesto en marcha. A finales de 1898 el Doctor Eduardo Díaz Martínez, director del Instituto de Segunda Enseñanza y gobernador civil concibió la idea de reabrir la Biblioteca Pública de Matanzas y anexarla al instituto, lo que fue aprobado por la Diputación Patriótica y fue nombrado bibliotecario Carlos Manuel Trelles, quedaría situada en los bajos del propio instituto, que por esa época era en la calle Jovellanos #4
Trelles contribuyó notablemente al cambio favorable de esta institución y logró, por concepto de donativos, principalmente, incrementar el fondo bibliotecario a la cifra de 12 400 volúmenes, a finales de 1899. A pesar de que en el período de 1898 a 1912, el crecimiento de sus fondos evidenció el avance de la Biblioteca Pública de Matanzas.
La reanimación económica de la biblioteca llegó en el período de 1906-1907. Por primera vez, desde su creación tenía un respaldo oficial del gobierno, al incluirse en el presupuesto económico del país para ese año y se mantuvo así durante la etapa republicana.
El 27 de febrero de 1940, la Asociación de Amigos de la Cultura Cubana promovió la imposición a la biblioteca del nombre Biblioteca Pública Gener y Del Monte, para saldar así una deuda histórica de los matanceros con los creadores de esta institución en la ciudad. En 1942, la Biblioteca Gener y Del Monte se reinstaló en una nueva edificación en la que permaneció hasta 1963. Desde 1963 esta biblioteca fue trasladada hacia el antiguo edificio del Casino Español de Matanzas, en donde se encuentra en la actualidad.
Hay que añadir además que los servicios de biblioteca pública de Matanzas se ven incrementados con la inauguración de la Biblioteca Ramón Guiteras el 26 de junio de1955 que se caracterizó por lo novedoso de sus colecciones y la atención a la población infantil.
domingo, 17 de mayo de 2020
Escaleras al cielo
Matanzas, ciudad con una geografía
caprichosa, privilegiada -diría yo- lo tiene todo: ríos, valles, una hermosa
bahía y por si fuera poco tiene cuevas, muchas cuevas. Pero hoy no quiero
referirme a los atributos naturales, hoy quiero descubrir sus paisajes urbanos y
específicamente sus calles-escaleras. No, no me equivoco. No me confundí con
Padre Pico en Santiago de Cuba, continúo hablando de Matanzas. Y sí, en
Matanzas también tenemos calles- escaleras. He aquí la historia.
El Patronato Pro Calles de Matanzas fue una organización
dedicada al mejoramiento urbano de la ciudad de Matanzas y se destacó por su
aporte desinteresado a la urbe. El nombre con que se dieron a conocer
públicamente fue Patronato Pro Calles de Matanzas, aunque rápidamente se
identificaron como “Los mil” o “Columna de los mil”. Entre los años de 1942 y
1948, que fueron los de mayor actividad del Patronato, se llegaron a asfaltar
por gestión de este un total de 267 cuadras y se comenzó además la construcción
del Parque Watkin.
Además de la pavimentación, el Patronato se
preocupó por el correcto drenaje de cada una de las cuadras asfaltadas y en las
cuadras de la parte baja de la ciudad hubo de acometer además obras de
alcantarillado para el drenaje de las aguas.
Es en este contexto y como complemento del
parque Watkin es que se realizó la construcción
de la escalera de Jesús María, sin dudas la más hermosa de las calles-escalera
de Matanzas, con una longitud de 120 metros que salva un desnivel de 40 metros
desde la base a lo alto. Posee
121 escalones con 10 terrazas o descansos intermedios, y está dotada de un conveniente
sistema de drenaje pluvial por medio de un alcantarillado lateral.
Esta vía presenta además parterres
intercalados y en su cima un balcón que ofrece una de las más bellas vistas de
la tricentenaria localidad matancera.
Matanzas dispone en total de siete escaleras
insertadas: dos en el barrio Matanzas, y cinco en Versalles. Fueron un invento
tardío y casi periférico, lo que explica que muchos no las conozcan y otros
jamás las hayan recorrido. Su hallazgo puede sorprender gratamente al viajero.
Quien ha visitado la urbe sabe cuánto se agradecen estas escaleras, pues constituyen descanso para quien no está acostumbrado a las elevaciones y se enfrenta a las cuestas propias de la geografía matancera.
Quien ha visitado la urbe sabe cuánto se agradecen estas escaleras, pues constituyen descanso para quien no está acostumbrado a las elevaciones y se enfrenta a las cuestas propias de la geografía matancera.
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Desde mi Atenas de Cuba
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