La próxima vez que transite por la barriada de Versalles, en la ciudad de Matanzas, fíjese en un pequeño parque de diversiones a la bajada del Puente de la Concordia o Puente de Versalles, como le conocen los locales. Este parque se llama Armando Carnot, en honor al tan insigne y querido matancero.
Sin embargo, hoy quiero referirme a alguien que con el paso de los años ha quedado olvidado. Y me refiero a su padre Alfredo Carnot.